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30 de mayo de 2007

El Super ser humano

Yo vengo de un pueblo pequeño de unos diez mil habitantes de la costa del Mediterráneo, y viviendo en un pueblo la visión del mundo que te rodea es una concreta, y limitada a lo que tienes alrededor, has visto un número determinado de cosas y ya no más. Pero más tarde he tenido la suerte de viajar un poco de conocer más cosas de vivir en otros lugares más grandes y en definitiva ver un poco más de Mundo, que es muy grande que es muy grande como para quedarte en el punto de origen.

Al salir de ahí he conocido gente mucha gente, por mi carácter me gusta mucho conocer gente distinta, que me pueda hacer cambiar mi punto de vista, que me sorprenda, que me interese, entusiasme u horrorice, porque no, de todo tiene que haber.

Conociendo gente me he dado cuenta que existe un amplio abanico, hay gente "normal", aunque sea un término muy ambiguo, y personas que yo para mis adentros les llamo "Super hombres" o "Super ser humano", que es más políticamente correcto, me refiero al tipo de personas que físicamente son guapos/as, por genética y que además se saben cuidar y lo hacen, que son inteligentes, además tienen estudios, éxito en la vida en general, inquietudes, son buena gente, al menos tampoco son mala y que todo esto lo consigue sin querer casi sin esfuerzo. Y a la vez, ves gente que es todo lo contrario, que quizá por circunstancias de la vida, no ha podido conseguir sus objetivos, si ha tenido, que no es demasiado agraciada físicamente, que tampoco hace nada para remediarlo, que todo le supera, le viene grande y encima o por consecuencia no tiene siempre buenas intenciones.

Claro está que he hablado de dos extremos, pero yo puedo decir que los he visto, que existen y que me hacen pensar hasta que punto no todos somos iguales, como nos solemos decir a veces, las personas somos como somos y aunque lo usemos a veces para animarnos o convencernos de que nadies es mejor que tu o superior, no es verdaderamente así. En cuanto a derechos si que está claro que deberíamos ser iguales, pero la realidad muchas veces me dice que la actitud al menos es un diferencia notable.

Porque entre los dos extremos expuestos hay un punto intermedio, en el que existe personas que a pesar de no no acumular el máximo de suerte, hacen lo que está en sus manos y más para cambiar las cosas, tienen una actitud positiva y constructiva que les hace mejorar la materia prima de la que disponen día a día, empezando por su cuerpo, cuidándose, sacándose partido en el vestir etc, continuado por su situación económica, sacándose títulos, trabajando más intensamente y esforzándose cada día por mejorar, que para mi merecen más respeto y admiración que los que estando en un extremo se conforman con él, o en el otro y solo se mantienen cómodamente en su posición.

¿Tu en que saco crees que estás? ¿O te parece que lo que digo no es así? Escribid en los comentarios, quiero ver lo que opina la gente como tú.

3 de octubre de 2006

Mundos

No se si habéis tenido la oportunidad de viajar un día laborable por la mañana a primera hora en transporte público concretamente el metro, tranvía o bus de una gran ciudad, es toda una experiencia.

En la actualidad puedes compartir tu destino con gentes dispares de varios orígenes, edades, creencias y realidades sociales, con distinto estatus social, económico, etc.

En un mismo espacio puedes ver muchas personas cada una muy distinta a la que tiene a su lado y todas con una vida, un entorno propio que les rodea, un trabajo, un día a día determinado, unas personas, familiares, jefes y amigos, que hacen que cada uno sea un único junto con su Mundo.

Es posible que al sentarte tengas a tu lado a una mujer con una toda una historia a sus espaldas, que ha cruzado el océano atlántico con el único propósito de poder alimentar a su familia y poder darles una vida mejor y va sentada pegando cabezadas y casi durmiendo, porque para conseguirlo hace más horas en un día que cuatro españoles medios juntos.

Que al mismo tiempo, delante de ti se siente un chaval joven que parece algo enganchado a los porros y que no puede evitar hacerse uno allí mismo a escondidas aunque este rodeado de gente de todas las edades, niños y no tan niños y mayores o muy mayores que le miren con distintos modos y enfoques, quizá criticándolo para sus adentros o por el contrario deseando que les pasara una sola calada. Ese chico tal vez sin demasiado esfuerzo come cada día, tiene un techo y ropa y seguramente no tiene que preocuparse por sus necesidades básicas porque vive con sus padres y lo hará por mucho tiempo por como esta la vida, y tampoco le da mucha importancia al estudio ni le apetece plantearse su futuro, ¿Para qué?

Además a su lado se encuentra una mujer mayor jubilada y estresada, pero feliz, que lleva en brazos a su nieta que tiene que ir a la guardería, pero que su madre por sus trabajo ha delegado en la súper abuela, que no teniendo suficiente con criar a sus hijos, ahora a la vejez cría también a sus nietos en este mundo absurdo que no deja hacerlo a los padres que les gustaría, si entre sus metas en la vida están las de disponer de autonomía económica para mantener a sus hijos y a la vez tener una vida profesional plena.

Sin irnos muy lejos de pié se encuentra un hombre posiblemente proveniente del congo africano con sus pies destrozados en sus sandalias playeras en pleno mes de noviembre, sus discos top manta y sus gafas y pulseras en el escaparate itinerante que le acompaña a todas partes desde que cruzó el estrecho arriesgando su vida para buscar la panacea que le vendieron, y que al llegar se convierte en una pesadilla por sobrevivir quizás tan dura como la que tenía de donde vino.

Como no, hay estudiantes hablando de su pareja o amigos, de consolas, o de sus exámenes y agobios estudiantiles, también gente que va al trabajo pensando como y de que forma afrontará ese día haciendo cálculos en el aire, vestida de traje, como empresarios, comerciales con corbatas y sus carpeteas, de uniforme de limpieza de colores chillones, de seguridad imponiendo su presencia con el entrecejo fruncido, o con el mono de mecánico o de pintor ya sucio porque sabe que se lo va a manchar, etc. etc. etc.

Todo esto es posible advertirlo dejando todo “lo tuyo”, tus problemas, preocupaciones, y mirando por unos instantes a tu alrededor, sin llegar ni a escuchar conversaciones, solo dándote cuenta que no estás solo, que no eres el centro del universo, ni el mejor, ni el peor y que eres una parte más de un mundo, hecho de pequeños mundos, vidas que se entrelazan entre sí, compartiendo a veces lo más insignificante, un viaje en el tranvía, y a veces fundiéndose completamente en una vida en común, pero al fin y al cabo compartiendo sus universos personales y cada una de las galaxias que componen a estos, porque todas esas vidas están llenas de galaxias de emociones, sentimientos, sueños, añoranzas, ilusiones y decepciones, lagrimas, abrazos y desprecios, formando un todo que cabe en un bus.

Es apasionante por un momento pararte y reflexionar y ver que eres uno más en el montón de millones de personas que vivimos en el Mundo, pero aún así, eres único, eres... Un Mundo Irrepetible.